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Publicado a las 21:31 el 23-ene-2010
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PRIMERA PARTE :
Para poder obtener un ingreso confiable y constante en el trading lo necesario es ser consistente. Y para poder obtener la consistencia se necesita, ademas de un sistema, tener confianza y operar sin temor. Debemos ser capaces de operar sin cometer errores, sin dudas ni titubeos. En general, todos los errores que cometemos en el trading son relacionados con la falta de confianza, y para poder superar esta limitante necesitamos trabajar para aquirir las habilidades psicológicas que nos permitirán operar en un estado mental adecuado para operar sin temor.
Nosotros podemos tener la mejor metodología o el mejor sistema de trading, pero si no logramos superar nuestras limitantes internas nunca vamos a poder aprovechar el verdadero potencial de nuestra metodología. Y para poder aprovecharla necesitamos reconocer cuáles son nuestros errores y aprender a superarlos. Conocer más de los mercados no nos hace mejores traders, lo que necesitamos es conocernos más nosotros mismos.
Usar un simulador nos puede ayudar a conocer la eficacia de nuestra metodología. ¿Cuántos de nosotros no hemos tenido éxito utilizando el simulador? Eso significa que la metodología que utilizamos funciona. Pero al momento de realizar las operaciones con dinero real los resultados no son los mismos que en el simulador. ¿Qué fue lo que cambió? La respuesta es obvia, la metodología no ha cambiado, lo que cambió somos nosotros. Entonces el simulador, además de comprobar la eficacia de nuestra estrategia, nos marca la diferencia que debemos superar en nuestra mente para lograr los mismos resultados en dinero real.
PRIMERA PARTE :
Para poder obtener un ingreso confiable y constante en el trading lo necesario es ser consistente. Y para poder obtener la consistencia se necesita, ademas de un sistema, tener confianza y operar sin temor. Debemos ser capaces de operar sin cometer errores, sin dudas ni titubeos. En general, todos los errores que cometemos en el trading son relacionados con la falta de confianza, y para poder superar esta limitante necesitamos trabajar para aquirir las habilidades psicológicas que nos permitirán operar en un estado mental adecuado para operar sin temor.
Nosotros podemos tener la mejor metodología o el mejor sistema de trading, pero si no logramos superar nuestras limitantes internas nunca vamos a poder aprovechar el verdadero potencial de nuestra metodología. Y para poder aprovecharla necesitamos reconocer cuáles son nuestros errores y aprender a superarlos. Conocer más de los mercados no nos hace mejores traders, lo que necesitamos es conocernos más nosotros mismos.
Usar un simulador nos puede ayudar a conocer la eficacia de nuestra metodología. ¿Cuántos de nosotros no hemos tenido éxito utilizando el simulador? Eso significa que la metodología que utilizamos funciona. Pero al momento de realizar las operaciones con dinero real los resultados no son los mismos que en el simulador. ¿Qué fue lo que cambió? La respuesta es obvia, la metodología no ha cambiado, lo que cambió somos nosotros. Entonces el simulador, además de comprobar la eficacia de nuestra estrategia, nos marca la diferencia que debemos superar en nuestra mente para lograr los mismos resultados en dinero real.
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Publicado a las 21:34 el 23-ene-2010
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SEGUNDA PARTE :
Todos los traders profesionales tienen operaciones perdedoras. Todas las estrategias tienen operaciones perdedoras. Ningún sistema tiene éxito el 100% de las veces. La principal diferencia entre las operaciones perdedoras de un profesional y las perdedoras de un amateur es que las perdedoras del profesional reflejan las pérdidas normales de cualquier sistema o estrategia, y las perdedoras del amateur además de reflejar las pérdidas normales del sistema, incluyen también las pérdidas generadas por los errores que comete. No debemos enfocarnos en realizar solamente operaciones ganadoras. Este es un gran error, porque si reconocemos que todas las metodologías tienen operaciones perdedoras entonces es un objetivo fútil pensar que sólo haremos las ganadoras. Lo que debemos intentar no es eliminar las perdedoras, sino eliminar los errores que cometemos al operar, de esta manera tendremos únicamente las perdedoras normales previstas por la estrategia además de las ganadoras.
De esto también podemos deducir que el objetivo no es realizar tampoco sólo las operaciones que pensamos que van a ser ganadoras, ya que esto es imposible saberlo. Si supiéramos cuáles serán las ganadoras y cuáles las perdedoras, pues obviamente tomaríamos las primeras y no las segundas. Pero como esto es imposible de saber, en lo que debemos concentrarnos es en EJECUTAR las operaciones, no en el resultado que esperamos. Si ejecutamos correctamente las operaciones que nos indica nuestra estrategia, los resultados serán un efecto secundario de la ejecución y estará de acuerdo con lo que esperamos de nuestro sistema. Dicho esto con otras palabras: es irrelevante emocionarse si una operación va a ser ganadora, o lamentarse si una operación es perdedora; lo importante es realizarlas de acuerdo a nuestro plan y nuestra estrategia.
Claro que todo lo anterior es más fácil decirlo que realizarlo, precisamente por eso necesitamos trabajar para poder lograr un estado mental con el que podamos operar DESPREOCUPADAMENTE. Esto es una habilidad que debemos desarrollar. La despreocupación no es en el sentido de que no nos interese lo que hacemos, es en el sentido de que no debemos preocuparnos por los resultados de cada una de las operaciones.
El trading debe ser una actividad muy aburrida, desde este punto de vista. Los profesionales no se van a celebrar cada vez que ganan una operación, y no se quieren lanzar del edificio cada vez que pierden una. Si ganan una, pasan a buscar la siguiente; si pierden una, pasan a buscar la siguiente. Pero siempre se mantienen concentrados. Se vuelve una rutina MUY redituable.
SEGUNDA PARTE :
Todos los traders profesionales tienen operaciones perdedoras. Todas las estrategias tienen operaciones perdedoras. Ningún sistema tiene éxito el 100% de las veces. La principal diferencia entre las operaciones perdedoras de un profesional y las perdedoras de un amateur es que las perdedoras del profesional reflejan las pérdidas normales de cualquier sistema o estrategia, y las perdedoras del amateur además de reflejar las pérdidas normales del sistema, incluyen también las pérdidas generadas por los errores que comete. No debemos enfocarnos en realizar solamente operaciones ganadoras. Este es un gran error, porque si reconocemos que todas las metodologías tienen operaciones perdedoras entonces es un objetivo fútil pensar que sólo haremos las ganadoras. Lo que debemos intentar no es eliminar las perdedoras, sino eliminar los errores que cometemos al operar, de esta manera tendremos únicamente las perdedoras normales previstas por la estrategia además de las ganadoras.
De esto también podemos deducir que el objetivo no es realizar tampoco sólo las operaciones que pensamos que van a ser ganadoras, ya que esto es imposible saberlo. Si supiéramos cuáles serán las ganadoras y cuáles las perdedoras, pues obviamente tomaríamos las primeras y no las segundas. Pero como esto es imposible de saber, en lo que debemos concentrarnos es en EJECUTAR las operaciones, no en el resultado que esperamos. Si ejecutamos correctamente las operaciones que nos indica nuestra estrategia, los resultados serán un efecto secundario de la ejecución y estará de acuerdo con lo que esperamos de nuestro sistema. Dicho esto con otras palabras: es irrelevante emocionarse si una operación va a ser ganadora, o lamentarse si una operación es perdedora; lo importante es realizarlas de acuerdo a nuestro plan y nuestra estrategia.
Claro que todo lo anterior es más fácil decirlo que realizarlo, precisamente por eso necesitamos trabajar para poder lograr un estado mental con el que podamos operar DESPREOCUPADAMENTE. Esto es una habilidad que debemos desarrollar. La despreocupación no es en el sentido de que no nos interese lo que hacemos, es en el sentido de que no debemos preocuparnos por los resultados de cada una de las operaciones.
El trading debe ser una actividad muy aburrida, desde este punto de vista. Los profesionales no se van a celebrar cada vez que ganan una operación, y no se quieren lanzar del edificio cada vez que pierden una. Si ganan una, pasan a buscar la siguiente; si pierden una, pasan a buscar la siguiente. Pero siempre se mantienen concentrados. Se vuelve una rutina MUY redituable.
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Publicado a las 21:37 el 23-ene-2010
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TERCERA PARTE :
Analizar los mercados, las gráficas, los instrumentos, el precio, etc., no nos hace ganar dinero. EJECUTAR operaciones es lo que nos puede hacer ganar. El análisis sólo nos puede ayudar a tomar la decisión de lo que vamos a hacer (comprar o vender) y a evaluar el riesgo que debemos tomar. También es un error tratar de 'analizar' para evitar el riesgo, esto es imposible, ya que el riesgo siempre existirá. Debemos aprender a reconocer el riesgo y aceptarlo como un costo de nuestro trading. Cualquiera puede realizar una operación ganadora; no se requiere un plan, un sistema, una estrategia, ni alguna habilidad especial para lograr una operación ganadora. Esto nos lleva a creer que el trading es muy fácil. Podría compararse con ir a un casino y apostar $100.00 en la mesa de poker, y lograr cuatro ases en la primera mano. Ni siquiera necesitamos saber las reglas del juego para ganar. Pero si quisiéramos vivir del poker, requeriríamos muchísimo más que suerte. De igual manera en el trading, tenemos ciertos requisitos que satisfacer para poder lograr la consistencia: un sistema y las habilidades psicológicas que nos permitirán explotar este sistema al máximo.
Para poder generar un ingreso consistente en el trading necesitamos un sistema que básicamente está compuesto por una estrategia y un plan. La estrategia es la que nos define los criterios o patrones necesarios para colocar una orden; y el plan es el que nos define las reglas que debemos seguir para la correcta ejecución y el manejo de nuestra operación (determinación del riesgo, cantidad de contratos, definición de objetivo, etc.) Y también necesitamos las habilidades psicológicas que nos permitan explotar el sistema al máximo sin cometer errores.
Una de estas habilidades psicológicas necesarias es aprender a pensar en probabilidades. No nos debe importar el resultado de ninguna operación en particular, sino el resultado de un conjunto o serie de operaciones. Si logramos esto vamos a poder operar despreocupadamente, sin temor. No veremos cada operación como cuestión de vida o muerte. Todas las metodologías predicen un resultado en base a una relación entre ganadoras y perdedoras, por ejemplo, un 60% de ganadoras. Entonces quiere decir que la metodología está esperando un 40% de operaciones perdedoras, pero es imposible predecir, de manera individual, cuáles de todas las operaciones serán las ganadoras y cuáles la perdedoras. La distribución de ganadoras y perdedoras en la muestra que analicemos siempre será aleatoria. Esto quiere decir que tal como las perdedoras pudieran ser las primeras operaciones de la muestra, igual pueden ser las últimas, o cualquier otra combinación posible. Entonces cuál es el sentido de esperar que "esta" operación sea ganadora, si sabemos que el 40% serán perdedoras; "esta" operación (y las siguientes) muy bien pueden ser perdedoras sin que esto quiera decir que la estrategia no está funcionando.
TERCERA PARTE :
Analizar los mercados, las gráficas, los instrumentos, el precio, etc., no nos hace ganar dinero. EJECUTAR operaciones es lo que nos puede hacer ganar. El análisis sólo nos puede ayudar a tomar la decisión de lo que vamos a hacer (comprar o vender) y a evaluar el riesgo que debemos tomar. También es un error tratar de 'analizar' para evitar el riesgo, esto es imposible, ya que el riesgo siempre existirá. Debemos aprender a reconocer el riesgo y aceptarlo como un costo de nuestro trading. Cualquiera puede realizar una operación ganadora; no se requiere un plan, un sistema, una estrategia, ni alguna habilidad especial para lograr una operación ganadora. Esto nos lleva a creer que el trading es muy fácil. Podría compararse con ir a un casino y apostar $100.00 en la mesa de poker, y lograr cuatro ases en la primera mano. Ni siquiera necesitamos saber las reglas del juego para ganar. Pero si quisiéramos vivir del poker, requeriríamos muchísimo más que suerte. De igual manera en el trading, tenemos ciertos requisitos que satisfacer para poder lograr la consistencia: un sistema y las habilidades psicológicas que nos permitirán explotar este sistema al máximo.
Para poder generar un ingreso consistente en el trading necesitamos un sistema que básicamente está compuesto por una estrategia y un plan. La estrategia es la que nos define los criterios o patrones necesarios para colocar una orden; y el plan es el que nos define las reglas que debemos seguir para la correcta ejecución y el manejo de nuestra operación (determinación del riesgo, cantidad de contratos, definición de objetivo, etc.) Y también necesitamos las habilidades psicológicas que nos permitan explotar el sistema al máximo sin cometer errores.
Una de estas habilidades psicológicas necesarias es aprender a pensar en probabilidades. No nos debe importar el resultado de ninguna operación en particular, sino el resultado de un conjunto o serie de operaciones. Si logramos esto vamos a poder operar despreocupadamente, sin temor. No veremos cada operación como cuestión de vida o muerte. Todas las metodologías predicen un resultado en base a una relación entre ganadoras y perdedoras, por ejemplo, un 60% de ganadoras. Entonces quiere decir que la metodología está esperando un 40% de operaciones perdedoras, pero es imposible predecir, de manera individual, cuáles de todas las operaciones serán las ganadoras y cuáles la perdedoras. La distribución de ganadoras y perdedoras en la muestra que analicemos siempre será aleatoria. Esto quiere decir que tal como las perdedoras pudieran ser las primeras operaciones de la muestra, igual pueden ser las últimas, o cualquier otra combinación posible. Entonces cuál es el sentido de esperar que "esta" operación sea ganadora, si sabemos que el 40% serán perdedoras; "esta" operación (y las siguientes) muy bien pueden ser perdedoras sin que esto quiera decir que la estrategia no está funcionando.
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Publicado a las 21:38 el 23-ene-2010
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CUARTA PARTE :
Una expectativa es creer, pensar o asumir que algo específico va a suceder en un futuro. Cuando vemos realizada nuestra expectativo nos encontramos en un estado de satisfacción o bienestar; podemos estar contentos, felices o hasta eufóricos. Pero entre menos se cumple nuestra expectativa podemos sentirnos decepcionados, insatisfechos, traicionados; podemos experimentar enojo, dolor, temor, terror, etc. Cuando esperamos que una operación sea ganadora, y esta expecativa no se cumple, es cuando podemos experimentar los sentimientos mencionados anteriormente. Y estos sentimientos pueden afectar nuestro estado mental para continuar operando. De igual manera, si la expectativa se satisface positivamente cuando tenemos una operación ganadora, los sentimientos positivos que experimentamos pueden ser un error, porque nos pueden llevar a creer que estábamos en lo correcto y sabíamos con certeza que el resultado de dicha operación sería positivo. Cuando la realidad es que NUNCA podemos predecir con certeza el resultado de ninguna operación individual. Pensar, asumir o creer que sabemos lo que va a suceder enseguida crea una falsa expectativa en un resultado específico. Lo que más nos afecta es la expectativa de que "esta" operación sea ganadora. Entonces no debemos tener nunca una expectativa específica para operaciones individuales. Siempre debemos enfocarnos en pensar probabilísticamente; o sea, en un conjunto de operaciones. La habilidad de obtener resultados consistentes siempre estará relacionada con nuestras expectativas. Si cambiamos esta forma de pensar, y mantenemos expectativas acordes con la metodología y las condiciones del mercado, entonces los temores que nos hacen cometer errores desaparecerán, y podremos realizar exáctamente lo que debemos hacer en el momento justo. Sin conflictos, sin dudas, sin titubeos y seremos capaces de cerrar el hueco que hay entre lo que promete nuestra metodología y los resultados reales que obtenemos.
CUARTA PARTE :
Una expectativa es creer, pensar o asumir que algo específico va a suceder en un futuro. Cuando vemos realizada nuestra expectativo nos encontramos en un estado de satisfacción o bienestar; podemos estar contentos, felices o hasta eufóricos. Pero entre menos se cumple nuestra expectativa podemos sentirnos decepcionados, insatisfechos, traicionados; podemos experimentar enojo, dolor, temor, terror, etc. Cuando esperamos que una operación sea ganadora, y esta expecativa no se cumple, es cuando podemos experimentar los sentimientos mencionados anteriormente. Y estos sentimientos pueden afectar nuestro estado mental para continuar operando. De igual manera, si la expectativa se satisface positivamente cuando tenemos una operación ganadora, los sentimientos positivos que experimentamos pueden ser un error, porque nos pueden llevar a creer que estábamos en lo correcto y sabíamos con certeza que el resultado de dicha operación sería positivo. Cuando la realidad es que NUNCA podemos predecir con certeza el resultado de ninguna operación individual. Pensar, asumir o creer que sabemos lo que va a suceder enseguida crea una falsa expectativa en un resultado específico. Lo que más nos afecta es la expectativa de que "esta" operación sea ganadora. Entonces no debemos tener nunca una expectativa específica para operaciones individuales. Siempre debemos enfocarnos en pensar probabilísticamente; o sea, en un conjunto de operaciones. La habilidad de obtener resultados consistentes siempre estará relacionada con nuestras expectativas. Si cambiamos esta forma de pensar, y mantenemos expectativas acordes con la metodología y las condiciones del mercado, entonces los temores que nos hacen cometer errores desaparecerán, y podremos realizar exáctamente lo que debemos hacer en el momento justo. Sin conflictos, sin dudas, sin titubeos y seremos capaces de cerrar el hueco que hay entre lo que promete nuestra metodología y los resultados reales que obtenemos.
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Publicado a las 21:39 el 23-ene-2010
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QUINTA PARTE :
Los humanos percibimos dos tipos de dolor: el dolor físico y el dolor emocional. El dolor físico es igual en todos, si nos golpeamos sentimos el dolor de manera similar. Pero el dolor emocional es diferente en cada uno, para poder percibir el dolor emocional necesitamos interpretar la información que percibimos de manera que nos genere ese dolor. Esto quiere decir que nosotros debemos de relacionar con ideas negativas lo que estamos percibiendo para que nos pueda afectar y causar dolor. Por ejemplo, si alguien nos lanza una serie de insultos en arameo, pues lo más probable es que percibamos que nos están diciendo algo desagradable por el tono y los ademanes, pero en realidad no tendremos idea de lo que nos están diciendo y no sentiremos nada específico, no sentiremos dolor emocional, porque no entendemos lo que nos dicen y no lo captaremos como insultos; fácilmente podremos ignorarlo sin que nos afecte. Cuando operamos en los mercados, la información que recibimos de las gráficas de precio (los ticks) puede causarnos dolor emocional. Si estamos en una operación, cada tick que se mueve el precio en nuestra contra lo interpretamos como algo negativo y nos causa dolor emocional; y de igual manera, cada tick que el precio se mueve a nuestro favor nos causa felicidad, esperanza, etc. Esto es un error ya que estamos permitiendo que la información del mercado (que es inherentemente neutra, no es amenazadora, no es ni buena ni mala, ni positiva ni negativa, son solamente ticks) la interpretemos de manera que afecta nuestras emociones y por ende nuestras decisiones. Si asignamos un valor emocional a los movimientos del mercado tendremos problemas para operar, y lograr la consistencia será imposible.
El potencial de interpretar la información de mercado de manera amenazadora nos provocará temor, y justamente este temor causará que nos enfoquemos precisamente en lo que nos causa este temor, y esto mismo hará realidad exáctamente lo que tememos. O sea, nos cegará o nos paralizará hasta que nuestro temor se haga realidad. Por ejemplo, a veces entramos en una operación en largo, y el precio empieza a bajar, y de manera agonizante nos concentramos en el precio que se está moviendo en nuestra contra, hasta que el dolor es demasiado y decidimos cerrar la operación. Después nos damos cuenta que se había formado un claro movimiento a la baja, que fácilmente podríamos haber aprovechado, saliendo de la operación en largo y entrando en corto. Pero nuestro estado mental alterado, nuestro temor a perder, evitó que pudieramos reconocer esto y aprovecharlo, y sólo veíamos como nuestro balance negativo iba creciendo cada vez más. El mismo temor hizo realidad la pérdida y evitó poder haber tomado una operación ganadora.
QUINTA PARTE :
Los humanos percibimos dos tipos de dolor: el dolor físico y el dolor emocional. El dolor físico es igual en todos, si nos golpeamos sentimos el dolor de manera similar. Pero el dolor emocional es diferente en cada uno, para poder percibir el dolor emocional necesitamos interpretar la información que percibimos de manera que nos genere ese dolor. Esto quiere decir que nosotros debemos de relacionar con ideas negativas lo que estamos percibiendo para que nos pueda afectar y causar dolor. Por ejemplo, si alguien nos lanza una serie de insultos en arameo, pues lo más probable es que percibamos que nos están diciendo algo desagradable por el tono y los ademanes, pero en realidad no tendremos idea de lo que nos están diciendo y no sentiremos nada específico, no sentiremos dolor emocional, porque no entendemos lo que nos dicen y no lo captaremos como insultos; fácilmente podremos ignorarlo sin que nos afecte. Cuando operamos en los mercados, la información que recibimos de las gráficas de precio (los ticks) puede causarnos dolor emocional. Si estamos en una operación, cada tick que se mueve el precio en nuestra contra lo interpretamos como algo negativo y nos causa dolor emocional; y de igual manera, cada tick que el precio se mueve a nuestro favor nos causa felicidad, esperanza, etc. Esto es un error ya que estamos permitiendo que la información del mercado (que es inherentemente neutra, no es amenazadora, no es ni buena ni mala, ni positiva ni negativa, son solamente ticks) la interpretemos de manera que afecta nuestras emociones y por ende nuestras decisiones. Si asignamos un valor emocional a los movimientos del mercado tendremos problemas para operar, y lograr la consistencia será imposible.
El potencial de interpretar la información de mercado de manera amenazadora nos provocará temor, y justamente este temor causará que nos enfoquemos precisamente en lo que nos causa este temor, y esto mismo hará realidad exáctamente lo que tememos. O sea, nos cegará o nos paralizará hasta que nuestro temor se haga realidad. Por ejemplo, a veces entramos en una operación en largo, y el precio empieza a bajar, y de manera agonizante nos concentramos en el precio que se está moviendo en nuestra contra, hasta que el dolor es demasiado y decidimos cerrar la operación. Después nos damos cuenta que se había formado un claro movimiento a la baja, que fácilmente podríamos haber aprovechado, saliendo de la operación en largo y entrando en corto. Pero nuestro estado mental alterado, nuestro temor a perder, evitó que pudieramos reconocer esto y aprovecharlo, y sólo veíamos como nuestro balance negativo iba creciendo cada vez más. El mismo temor hizo realidad la pérdida y evitó poder haber tomado una operación ganadora.
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Publicado a las 21:41 el 23-ene-2010
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SEXTA PARTE :
Uno de los errores típicos que cometen los principiantes, tal vez el error principal, es: no definir el riesgo antes de realizar una operación. Volvemos al tema de las expectativas. Si nosotros esperamos que la operación sea ganadora, entonces ¿cuál es el sentido de colocar un stop de protección? El error se puede explicar de otra manera: si nuestro análisis nos indica que debemos colocar un stop de protección al momento de colocar nuestra orden, significa que es posible que la operación sea perdedora, a nuestro ego, a nuestra mente no le gusta eso. Entonces es mejor no colocar órdenes que puedan ser perdedoras. En cambio, si ignoramos la posibilidad de que la operación pierda, estamos asumiendo que la operación debe ser ganadora, por lo que es irrelevante predefinir el riesgo en una operación, que según nosotros, será ganadora. Cuando tomamos esa actitud respecto al riesgo, tratamos de obtener toda la evidencia posible de que estamos haciendo lo correcto para que esta operación sea ganadora (un ejemplo de esto es agregar cada vez más indicadores para tratar de tomar únicamente las operaciones perfectas) y a su vez tratamos de ignorar toda la información que nos sugiere que existe cierto riesgo, ya que si la reconozco me generará dudas y muy probablemente me convenceré en no tomar la operación. ¿Para qué es necesario colocar un stop de protección si sé que voy a ganar? La mente de un trader profesional ha evolucionado más allá de estos razonamientos y nunca se permitiría entrar en una operación sin tener bien claro el riesgo que debe tomar, sin predefinir el riesgo.
Un error relacionado a este problema es que no necesariamente porque colocamos un stop de protección que limita nuestro riesgo quiere decir que hemos aceptado este riesgo. El stop puede estar colocado, y colocado correctamente, pero muchas veces vemos como el precio se aproxima a nuestro stop, y nos entran dudas y temor y acercamos el stop al precio para "no perder tanto", el precio toca nuestro stop y nos saca de la operación, para enseguida dar la vuelta y avanzar en nuestro favor en lo que hubiera sido una operación ganadora y que nunca hubiera tocado nuestro stop en su posición original. Esta es una manera de no aceptar el riesgo que hemos predefinido.
Otra variante dentro de este mismo tema, es cuando el precio se aproxima a nuestro stop y nosotros lo alejamos para que no nos saque. Lo que sucede en este caso es que no estamos dispuestos a aceptar que estamos equivocados (se repite el tema de la expectativa incorrecta que tenemos de las operaciones), la operación "tiene" que ser ganadora. Y lo que originalmente sería una pérdida razonable considerada dentro de las probabilidades del sistema, se puede convertir en una pérdida mayor.
En resúmen podemos decir que es un error realizar operaciones sin predefinir el riesgo (sin definir un punto de salida de la operación en caso de que el precio se mueva en nuestra contra), o realizar operaciones colocando la orden de stop que define nuestro riesgo, pero que no respetamos: lo acercamos para no perder tanto, o lo alejamos para tratar forzar que la operación sea ganadora.
SEXTA PARTE :
Uno de los errores típicos que cometen los principiantes, tal vez el error principal, es: no definir el riesgo antes de realizar una operación. Volvemos al tema de las expectativas. Si nosotros esperamos que la operación sea ganadora, entonces ¿cuál es el sentido de colocar un stop de protección? El error se puede explicar de otra manera: si nuestro análisis nos indica que debemos colocar un stop de protección al momento de colocar nuestra orden, significa que es posible que la operación sea perdedora, a nuestro ego, a nuestra mente no le gusta eso. Entonces es mejor no colocar órdenes que puedan ser perdedoras. En cambio, si ignoramos la posibilidad de que la operación pierda, estamos asumiendo que la operación debe ser ganadora, por lo que es irrelevante predefinir el riesgo en una operación, que según nosotros, será ganadora. Cuando tomamos esa actitud respecto al riesgo, tratamos de obtener toda la evidencia posible de que estamos haciendo lo correcto para que esta operación sea ganadora (un ejemplo de esto es agregar cada vez más indicadores para tratar de tomar únicamente las operaciones perfectas) y a su vez tratamos de ignorar toda la información que nos sugiere que existe cierto riesgo, ya que si la reconozco me generará dudas y muy probablemente me convenceré en no tomar la operación. ¿Para qué es necesario colocar un stop de protección si sé que voy a ganar? La mente de un trader profesional ha evolucionado más allá de estos razonamientos y nunca se permitiría entrar en una operación sin tener bien claro el riesgo que debe tomar, sin predefinir el riesgo.
Un error relacionado a este problema es que no necesariamente porque colocamos un stop de protección que limita nuestro riesgo quiere decir que hemos aceptado este riesgo. El stop puede estar colocado, y colocado correctamente, pero muchas veces vemos como el precio se aproxima a nuestro stop, y nos entran dudas y temor y acercamos el stop al precio para "no perder tanto", el precio toca nuestro stop y nos saca de la operación, para enseguida dar la vuelta y avanzar en nuestro favor en lo que hubiera sido una operación ganadora y que nunca hubiera tocado nuestro stop en su posición original. Esta es una manera de no aceptar el riesgo que hemos predefinido.
Otra variante dentro de este mismo tema, es cuando el precio se aproxima a nuestro stop y nosotros lo alejamos para que no nos saque. Lo que sucede en este caso es que no estamos dispuestos a aceptar que estamos equivocados (se repite el tema de la expectativa incorrecta que tenemos de las operaciones), la operación "tiene" que ser ganadora. Y lo que originalmente sería una pérdida razonable considerada dentro de las probabilidades del sistema, se puede convertir en una pérdida mayor.
En resúmen podemos decir que es un error realizar operaciones sin predefinir el riesgo (sin definir un punto de salida de la operación en caso de que el precio se mueva en nuestra contra), o realizar operaciones colocando la orden de stop que define nuestro riesgo, pero que no respetamos: lo acercamos para no perder tanto, o lo alejamos para tratar forzar que la operación sea ganadora.
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Publicado a las 08:30 el 24-ene-2010
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SEPTIMA PARTE :
Un error más que es frecuente entre los traders amateur es titubear, entrar tarde a las operaciones. Antes de comenzar a operar en dinero real se supone que estudiamos y practicamos lo suficiente en un simulador o analizando gráficas para conocer y dominar de manera razonable nuestra estrategia. Y una vez que dominamos la técnica y conocemos las condiciones y los patrones que definen nuestras entradas, podemos considerar a operar en dinero real. Por tanto, una vez que estamos operando si se nos presentan las condiciones que nos define nuestra estrategia como una entrada válida, ¿por qué titubeamos para colocar nuestra orden?, ¿por qué dudamos?, ¿por qué entramos tarde a la operación o la dejamos pasar? Normalmente la respuesta a estas preguntas es de nuevo: nuestra expectativa. Tememos que esa operación sea perdedora. No estamos seguros que será ganadora. Y nos da temor el 'no saber' lo que pasará. Pero si no necesitamos saber lo que va a suceder en esa operación, si no nos preocupa el resultado que podamos obtener al colocar esa órden, entonces no existiría ninguna razón para titubear. La señal que esperamos se presenta, entonces actuamos; el resultado de la operación será simplemente un dato para la estadística del sistema. Si aplicamos correctamente nuestra estrategia, y la operación es perdedora, pues simplemente se está cumpliendo con el porcentaje esperado de operaciones perdedoras, y si es ganadora, igual. NO IMPORTA EL RESULTADO DE NINGUNA OPERACIÓN DE MANERA INDIVIDUAL, porque si nuestro sistema nos predice que debemos tener un 60% de operaciones ganadoras y un 40% de operaciones perdedoras cómo podríamos determinar cuáles de las 20, 50 ó 100 operaciones siguientes van a ser las ganadoras y cuáles las perdedoras. Podría darse el caso de que el 40% de perdedoras fueran las primeras 40 de 100 operaciones, o las últimas 40 de 100, o esas 40 perdedoras distribuidas en cualquier órden dentro de las 100; pero es imposible determinar cuál será ganadora y cuál perdedora. El problema no es la estrategia, o el plan, o el sistema, o el mercado. El problema somos nosotros, el enfoque que damos a cada operación, nuestras falsas expectativas, nuestro entendimiento del mercado.
La mayoría de nosotros, o tal vez todos, hemos al menos alguna vez en nuestra vida jugado a algún juego de azar, o apostado en lotería, o en un casino, o en una rifa, o cualquier cosa similar. Normalmente en todos estos juegos las probabilidades están siempre en nuestra contra, y no podemos hacer nada para cambiarlas o compensarlas, pero aún así no nos sentimos mal si no ganamos. Por ejemplo, vamos a imaginar que tenemos 100 dólares y vamos a jugar a una máquina de algún casino en la que cada juego cuesta un dólar. Metemos nuestro dinero en la máquina y presionamos un botón o le damos a una palanca, entonces esperamos que aparezca algo en la pantalla. Si no nos aparece nada favorable, no nos sentimos derrotados, o perdedores, simplemente aceptamos la pérdida de nuestro dólar y presionamos de nuevo el botón con la esperanza de que ganemos el premio mayor. Podemos seguir jugando 5, 10, 20 o más veces sin que ganemos nada, seguimos donando un dólar cada vez al casino, pero aún así no nos sentimos mal, porque estamos conscientes de que las probabilidades están a favor del casino, no de nosotros, a nosotros nos queda la esperanza de ganar. El dólar es lo que estamos aceptando como nuestro riesgo, y estamos dispuestos a perder tal vez 20 dólares antes de retiranos, el equivalente a perder tal vez 20 operaciones seguidas. Cuando sentimos que hemos perdido suficiente dinero nos podemos retirar de la máquina con lo que nos quedó de los 100 dólares iniciales, y aún así no nos sentimos mal. Tal vez decidimos ir a otra máquina a seguir jugando. Pero en el trading, donde las probabilidades están a nuestro favor, donde podemos ver los patrones formándose antes de arriesgar nuestro dinero, donde nosotros somos el casino; a la segunda o tercera operación perdedora seguida, ya estamos dudando volver a 'dar a la palanca' y nos estamos sintiendo terriblemente mal, con miedo, con dudas, con incertidumbre. Decidimos no colocar la cuarta operación y precisamente esa que no tomamos es la ganadora, lo que sólo sirve para que nos sintamos peor. Todo esto es, de nuevo, el error de tener una expectativa errónea de cada operación. Cuando jugamos en el casino estamos conscientes que es poco probable que ganemos, y por eso no nos preocupa que perdamos 5, 10 ó 20 veces seguidas; pero cuando operamos en el mercado estamos esperando que TODAS las operaciones que realizamos sean ganadoras. ¿No creen que esto es algo incongruente? Otro ejemplo, para enfatizar el mismo concepto. Supongamos que vamos a lanzar una moneda cargada para que caiga el 60% de las veces cara. Obviemente nosotros siempre escogeríamos cara con cada lanzamiento. Pero qué pasaría si cae cruz 5 ó 10 veces seguidas, ¿por esto cambiaríamos nuestra selección en el siguiente lanzamiento? Claro que no haríamos eso, porque sabemos de antemano que después de una cantidad razonable de lanzamientos la cara caerá el 60% de las veces, a pesar de que haya rachas perdedoras dentro del total de lanzamientos. También estamos conscientes en este caso que nunca podremos saber con certeza qué caerá en el siguiente lanzamiento. Entonces el patrón es un 60% de las veces válido, y nosotros apostamos a ganar si respetamos nuestra decisión de escoger cara siempre. ¿Por qué no podemos hacer lo mismo con nuestra estrategia cuando operamos en los mercados, si tenemos una estrategia que nos ofrece un 60% de ganadoras? ¿Porqué a cada 'lanzamiento de nuestra moneda' esperamos que SIEMPRE caiga cara, y nos sentimos terriblemente mal si no es así?
Debemos cambiar nuestra expectativa, de esperar un resultado específico (ganar) en cada operación, a esperar un porcentaje de aciertos en una cantidad razonable de operaciones, sin importar si esta operación o la siguiente o la siguiente o la siguiente, etc., son ganadoras o perdedoras. Nuestra principal preocupación debe ser: aplicar correctamente la estrategia (leer correctamente los indicadores o la acción del precio), ejecutar nuestra órden a tiempo con su stop y su objetivo, y estar listos para ejecutar la siguiente cuando así se presente la oportunidad.
SEPTIMA PARTE :
Un error más que es frecuente entre los traders amateur es titubear, entrar tarde a las operaciones. Antes de comenzar a operar en dinero real se supone que estudiamos y practicamos lo suficiente en un simulador o analizando gráficas para conocer y dominar de manera razonable nuestra estrategia. Y una vez que dominamos la técnica y conocemos las condiciones y los patrones que definen nuestras entradas, podemos considerar a operar en dinero real. Por tanto, una vez que estamos operando si se nos presentan las condiciones que nos define nuestra estrategia como una entrada válida, ¿por qué titubeamos para colocar nuestra orden?, ¿por qué dudamos?, ¿por qué entramos tarde a la operación o la dejamos pasar? Normalmente la respuesta a estas preguntas es de nuevo: nuestra expectativa. Tememos que esa operación sea perdedora. No estamos seguros que será ganadora. Y nos da temor el 'no saber' lo que pasará. Pero si no necesitamos saber lo que va a suceder en esa operación, si no nos preocupa el resultado que podamos obtener al colocar esa órden, entonces no existiría ninguna razón para titubear. La señal que esperamos se presenta, entonces actuamos; el resultado de la operación será simplemente un dato para la estadística del sistema. Si aplicamos correctamente nuestra estrategia, y la operación es perdedora, pues simplemente se está cumpliendo con el porcentaje esperado de operaciones perdedoras, y si es ganadora, igual. NO IMPORTA EL RESULTADO DE NINGUNA OPERACIÓN DE MANERA INDIVIDUAL, porque si nuestro sistema nos predice que debemos tener un 60% de operaciones ganadoras y un 40% de operaciones perdedoras cómo podríamos determinar cuáles de las 20, 50 ó 100 operaciones siguientes van a ser las ganadoras y cuáles las perdedoras. Podría darse el caso de que el 40% de perdedoras fueran las primeras 40 de 100 operaciones, o las últimas 40 de 100, o esas 40 perdedoras distribuidas en cualquier órden dentro de las 100; pero es imposible determinar cuál será ganadora y cuál perdedora. El problema no es la estrategia, o el plan, o el sistema, o el mercado. El problema somos nosotros, el enfoque que damos a cada operación, nuestras falsas expectativas, nuestro entendimiento del mercado.
La mayoría de nosotros, o tal vez todos, hemos al menos alguna vez en nuestra vida jugado a algún juego de azar, o apostado en lotería, o en un casino, o en una rifa, o cualquier cosa similar. Normalmente en todos estos juegos las probabilidades están siempre en nuestra contra, y no podemos hacer nada para cambiarlas o compensarlas, pero aún así no nos sentimos mal si no ganamos. Por ejemplo, vamos a imaginar que tenemos 100 dólares y vamos a jugar a una máquina de algún casino en la que cada juego cuesta un dólar. Metemos nuestro dinero en la máquina y presionamos un botón o le damos a una palanca, entonces esperamos que aparezca algo en la pantalla. Si no nos aparece nada favorable, no nos sentimos derrotados, o perdedores, simplemente aceptamos la pérdida de nuestro dólar y presionamos de nuevo el botón con la esperanza de que ganemos el premio mayor. Podemos seguir jugando 5, 10, 20 o más veces sin que ganemos nada, seguimos donando un dólar cada vez al casino, pero aún así no nos sentimos mal, porque estamos conscientes de que las probabilidades están a favor del casino, no de nosotros, a nosotros nos queda la esperanza de ganar. El dólar es lo que estamos aceptando como nuestro riesgo, y estamos dispuestos a perder tal vez 20 dólares antes de retiranos, el equivalente a perder tal vez 20 operaciones seguidas. Cuando sentimos que hemos perdido suficiente dinero nos podemos retirar de la máquina con lo que nos quedó de los 100 dólares iniciales, y aún así no nos sentimos mal. Tal vez decidimos ir a otra máquina a seguir jugando. Pero en el trading, donde las probabilidades están a nuestro favor, donde podemos ver los patrones formándose antes de arriesgar nuestro dinero, donde nosotros somos el casino; a la segunda o tercera operación perdedora seguida, ya estamos dudando volver a 'dar a la palanca' y nos estamos sintiendo terriblemente mal, con miedo, con dudas, con incertidumbre. Decidimos no colocar la cuarta operación y precisamente esa que no tomamos es la ganadora, lo que sólo sirve para que nos sintamos peor. Todo esto es, de nuevo, el error de tener una expectativa errónea de cada operación. Cuando jugamos en el casino estamos conscientes que es poco probable que ganemos, y por eso no nos preocupa que perdamos 5, 10 ó 20 veces seguidas; pero cuando operamos en el mercado estamos esperando que TODAS las operaciones que realizamos sean ganadoras. ¿No creen que esto es algo incongruente? Otro ejemplo, para enfatizar el mismo concepto. Supongamos que vamos a lanzar una moneda cargada para que caiga el 60% de las veces cara. Obviemente nosotros siempre escogeríamos cara con cada lanzamiento. Pero qué pasaría si cae cruz 5 ó 10 veces seguidas, ¿por esto cambiaríamos nuestra selección en el siguiente lanzamiento? Claro que no haríamos eso, porque sabemos de antemano que después de una cantidad razonable de lanzamientos la cara caerá el 60% de las veces, a pesar de que haya rachas perdedoras dentro del total de lanzamientos. También estamos conscientes en este caso que nunca podremos saber con certeza qué caerá en el siguiente lanzamiento. Entonces el patrón es un 60% de las veces válido, y nosotros apostamos a ganar si respetamos nuestra decisión de escoger cara siempre. ¿Por qué no podemos hacer lo mismo con nuestra estrategia cuando operamos en los mercados, si tenemos una estrategia que nos ofrece un 60% de ganadoras? ¿Porqué a cada 'lanzamiento de nuestra moneda' esperamos que SIEMPRE caiga cara, y nos sentimos terriblemente mal si no es así?
Debemos cambiar nuestra expectativa, de esperar un resultado específico (ganar) en cada operación, a esperar un porcentaje de aciertos en una cantidad razonable de operaciones, sin importar si esta operación o la siguiente o la siguiente o la siguiente, etc., son ganadoras o perdedoras. Nuestra principal preocupación debe ser: aplicar correctamente la estrategia (leer correctamente los indicadores o la acción del precio), ejecutar nuestra órden a tiempo con su stop y su objetivo, y estar listos para ejecutar la siguiente cuando así se presente la oportunidad.
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Publicado a las 07:59 el 25-ene-2010
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OCTAVA PARTE :
Anticiparnos es otro error común. Tratamos de ganar uno o dos ticks más adelantándonos a que se forme nuestro criterio, y probablemente algunas veces lo logremos, pero hay otras veces en que la entrada nunca se da y el precio se da la vuelta, y quedamos dentro de una operación en la que nunca debimos haber entrado. Las veces que ganemos vamos a lograr uno o dos ticks extras, pero con una vez que perdamos por hacer esto, podemos perder tal vez 8 ticks. Entonces, ¿cuántas veces tendremos que anticiparnos exitosamente para compensar esa vez que perdemos? Siempre debemos esperar que la señal que esperamos se forme completamente, de acuerdo con nuestro sistema. Y si no se da, pues no entramos y punto.
Un error más es salirse antes de que la operación llegue a nuestro objetivo y terminamos dejando dinero sobre la mesa. Si respetaramos nuestro sistema esto no es aceptable. La razón de tener un objetivo y un stop predefinidos es para que se cumpla la estadística de nuestro sistema. Si no respetamos las reglas, ¿cómo podremos obtener la consistencia?
Otro error es dejar que una operación ganadora se convierta en perdedora, no respetamos nuestro objetivo y por avaricia tratamos de ganar más de lo que establece nuestro objetivo inicial, pero el precio termina regresándose y tocando nuestro stop.
Todos los errores que hemos mencionado son principalmente causados por nuestra expectativa errónea. Pensamos que podemos saber qué es lo que va a suceder, y rompemos nuestras propias reglas.
Lo peor es que aún cometiendo todos estos errores podemos ganar dinero, pero si nos permitimos habituarnos a realizar estos malos hábitos, sólo nos estamos predisponiendo a una pérdida catastrófica que llegará más temprano que tarde.
OCTAVA PARTE :
Anticiparnos es otro error común. Tratamos de ganar uno o dos ticks más adelantándonos a que se forme nuestro criterio, y probablemente algunas veces lo logremos, pero hay otras veces en que la entrada nunca se da y el precio se da la vuelta, y quedamos dentro de una operación en la que nunca debimos haber entrado. Las veces que ganemos vamos a lograr uno o dos ticks extras, pero con una vez que perdamos por hacer esto, podemos perder tal vez 8 ticks. Entonces, ¿cuántas veces tendremos que anticiparnos exitosamente para compensar esa vez que perdemos? Siempre debemos esperar que la señal que esperamos se forme completamente, de acuerdo con nuestro sistema. Y si no se da, pues no entramos y punto.
Un error más es salirse antes de que la operación llegue a nuestro objetivo y terminamos dejando dinero sobre la mesa. Si respetaramos nuestro sistema esto no es aceptable. La razón de tener un objetivo y un stop predefinidos es para que se cumpla la estadística de nuestro sistema. Si no respetamos las reglas, ¿cómo podremos obtener la consistencia?
Otro error es dejar que una operación ganadora se convierta en perdedora, no respetamos nuestro objetivo y por avaricia tratamos de ganar más de lo que establece nuestro objetivo inicial, pero el precio termina regresándose y tocando nuestro stop.
Todos los errores que hemos mencionado son principalmente causados por nuestra expectativa errónea. Pensamos que podemos saber qué es lo que va a suceder, y rompemos nuestras propias reglas.
Lo peor es que aún cometiendo todos estos errores podemos ganar dinero, pero si nos permitimos habituarnos a realizar estos malos hábitos, sólo nos estamos predisponiendo a una pérdida catastrófica que llegará más temprano que tarde.
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Publicado a las 05:14 el 26-ene-2010
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NOVENA PARTE :
En el ejemplo anterior del casino, donde arriesgábamos un dolar en cada juego, alguien puede pensar, por ejemplo: "Pero arriesgar $1.00 en cada jugada no se puede comparar con arriesgar $100.00 en cada operación del ES." Este dilema lleva implícita la solución. Si nos sentimos a gusto arriesgando $1.00 por cada operación, pero no arriesgando $50.00, es obvio que hay un problema con nuestra capacidad para soportar el riesgo. Y la solución es muy sencilla, debemos arriesgar únicamente la cantidad con la que nos sentimos despreocupados. Aunque esto represente arriesgar únicamente $1.00 en los mercados. Obviamente en el ES (Emini del S&P) esto no es posible, pero existen otros instrumentos donde sí lo es. Por ejemplo, 500 acciones del SPY corresponden aproximadamente a 1 contrato del ES, entonces operando sólo 5 acciones del SPY estaríamos arriesgando el equivalente a 0.01 contratos del ES, o sea, con un stop de 2 puntos del ES, estaríamos arriesgando sólo $1.00 con el movimiento equivalente en el SPY.
Una vez que estamos operando consistentemente con este riesgo, podemos empezar a incrementar la cantidad de contratos o de acciones, paulatinamente hasta que alcancemos nuestros objetivos de tamaño para nuestras operaciones.
Debemos educarnos y adquirir las habilidades necesarias de manera gradual. No todos podemos empezar a operar con 100 contratos en el ES, aunque tengamos el capital suficiente. Además de los recursos económicos necesitamos los recursos psicológicos.
NOVENA PARTE :
En el ejemplo anterior del casino, donde arriesgábamos un dolar en cada juego, alguien puede pensar, por ejemplo: "Pero arriesgar $1.00 en cada jugada no se puede comparar con arriesgar $100.00 en cada operación del ES." Este dilema lleva implícita la solución. Si nos sentimos a gusto arriesgando $1.00 por cada operación, pero no arriesgando $50.00, es obvio que hay un problema con nuestra capacidad para soportar el riesgo. Y la solución es muy sencilla, debemos arriesgar únicamente la cantidad con la que nos sentimos despreocupados. Aunque esto represente arriesgar únicamente $1.00 en los mercados. Obviamente en el ES (Emini del S&P) esto no es posible, pero existen otros instrumentos donde sí lo es. Por ejemplo, 500 acciones del SPY corresponden aproximadamente a 1 contrato del ES, entonces operando sólo 5 acciones del SPY estaríamos arriesgando el equivalente a 0.01 contratos del ES, o sea, con un stop de 2 puntos del ES, estaríamos arriesgando sólo $1.00 con el movimiento equivalente en el SPY.
Una vez que estamos operando consistentemente con este riesgo, podemos empezar a incrementar la cantidad de contratos o de acciones, paulatinamente hasta que alcancemos nuestros objetivos de tamaño para nuestras operaciones.
Debemos educarnos y adquirir las habilidades necesarias de manera gradual. No todos podemos empezar a operar con 100 contratos en el ES, aunque tengamos el capital suficiente. Además de los recursos económicos necesitamos los recursos psicológicos.
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Publicado a las 20:19 el 26-ene-2010
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JOMA fue de gran ayuda estos comentarios que dejaste, me cae muy bien en este momento. Gracias.
JOMA fue de gran ayuda estos comentarios que dejaste, me cae muy bien en este momento. Gracias.
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